sábado, 22 de diciembre de 2012

Año Nuevo, represión financiera. (Mercados financieros, Bolsa. 126)

Daniel Lacalle expone lo que será el 2013, un nuevo año de represión financiera:

 Artículo de Cotizalia:
 
"I have seen the future and it is very much like the present, only longer." Kehlog Albran
 
"Si está usted leyendo este artículo, el mundo no se ha acabado, lo cual me alegra mucho porque así seguiremos comentando la actualidad económica y de mercados otro año, lleno de volatilidad, intervención y patadas hacia delante.
 
Como todos los meses de diciembre desde que empecé en este negocio, los analistas y bancos esperan que el año que viene las bolsas y las materias primas suban. ¿Por la recuperación global y la mejora de la economía?. Pues no, desafortunadamente.
 
El mercado espera otros dos billones y pico de timo de la estampita, de políticas de estímulo a ese enfermo que es la economía mundial, que solo pide que le dejen respirar.
La última conferencia de Ben Bernanke, gobernador de la Reserva federal, nos venía a decir “otro día, otros 283 millones de dólares tirados”. Y como el dinero del Monopoly… se fue.
 
Represión financiera 2013 y PIB nominal
 
Más deuda estatal, tipos bajísimos, más impuestos, menos renta disponible, más impresión de moneda, menos valor del dinero, más inflación. Esa inflación que dicen que no existe -los mismos que le dijeron que en 2007 no había crisis- pero que usted ve en su bolsillo cada día. Como no ha funcionado hasta ahora, y cada vez peor, ahora nos dicen que los bancos centrales deben tener como objetivo “un crecimiento del PIB nominal”.
 
¿Qué significa eso?. Libertad para imprimir e intervenir el mercado de dinero sea como sea aunque se dispare la inflación, porque el objetivo es crear crecimiento de PIB “a lo bruto” –no real, es decir, ajustado por la inflación de precios-. No importa que usted vea sus costes dispararse, lo importante es continuar manteniendo la ilusión de que podemos crecer con una OCDE que aumentará su deuda en 2,5-3 billones de dólares en 2013.
 
Aunque no funcione, la máquina de imprimir y de subir impuestos está en marcha y eso significa que nuestros próceres y sus bancos centrales van a hacer todo lo posible porque a usted le entre el pánico y, viendo que su dinero vale cada vez menos y le paga menos intereses o se los quitan en impuestos, se vea forzado a invertir, tomar riesgo, compre casas, acciones. “Estamos aquí para sostenerle si la cosa va mal”. Hasta que se olvidan y dejan de estar ahí con la red cuando usted y los mercados se caen. O, como ha ocurrido solo noventa veces en setecientos años, tengan que atender a otro agujero de deuda soberana.
 
Así que tengan claro cuál es el objetivo y tengan claro que no viene soportado por fundamentales. Y una vez que lo asumamos y seamos conscientes de que lo que se busca es mantener la deuda a flote, los precios altos y esta enorme burbuja creciendo, aprovéchenlo.
 
Pero si juegan a las burbujas, materias primas, acciones endeudadas etcétera… recuerden vender todo cuando hayan sacado un beneficio moderado, porque si les parece que 2012 ha sido un año volátil, solo lo veo peor en 2013. Se lo digo siempre. Este mercado es una buena apuesta y una mala inversión.
 
Crisis año siete: Esto no es crisis, es un cambio total de ciclo.
 
 
Esto es un cambio de ciclo, no un bache. Es lo que hay y lo que va a haber durante muchos años. Una orgía de deuda de más de una década no se soluciona en siete años en los que ese circo no ha bajado el telón.
 
Las inyecciones monetarias y tipos bajos no reducen el endeudamiento ni permiten la limpieza de sectores improductivos, con lo cual el cambio de modelo a áreas de alta productividad, a inversión real y a largo plazo se distorsiona y se retrasa. ¿Invertiría usted a largo plazo en un modelo intervenido y ultraendeudado donde no tiene confianza en las tres fuerzas más poderosas del sistema, banca, estado y legislación?
 
Por lo tanto, cuidado con apostar contra fuerzas intervencionistas que suponen más dinero –aunque sea falso, creado de la nada- que todos los fondos de inversión del mundo. Pero cuidado con depender de ellas.
 
En la ley de este casino estatal, donde le obligan a tirar dados pero no le dejan sacar su dinero porque se lo confiscan a la puerta, está la trampa.
 
Todos los gobiernos, empresas y bancos centrales son entes que reaccionan ante eventos pasados, no llevan a cabo una estrategia previsora. Y el consumidor lo sabe. Hasta que no veamos el consumo subir de manera potente -y en periodos de represión financiera es muy difícil- todos los movimientos de las bolsas y activos de riesgo –materias primas- serán agresivos, volátiles y a corto plazo. Pero la tendencia seguirá siendo, a medio plazo, de contracción. Sin inversión real y sin usted, consumidor, sin su renta disponible –la que le están anulando- y su confianza, este esquema piramidal no funciona. Y me temo que usted está ya muy escarmentado de oír que “esta vez es la buena” y que “en 2014 mejora”. No va a aceptar promesas, sino realidades.
 
Es cierto que este intervencionismo jacobino –imprimir, amenazar y reprimir- sube precios y los múltiplos a los que cotizan los valores –lo caros que se hacen-, aunque los resultados y márgenes se estanquen, por expectativas de inflación y manipulación del coste del dinero. También infla los activos de riesgo y el oro cuando se destruyen y devalúan monedas. Pero como todo es dinero de pega, las bolsas y el mercado de deuda sufren shocks expansivos y contractivos a muy corto plazo.
 
 
Más deuda que nunca
 
En 2013 la mayoría de los estados de la OCDE se endeudarán más, a pesar de las imperceptibles “austeridades”.
 
Estados Unidos aumentará su techo de deuda –creo que ya van cuarenta y ocho veces, he perdido la cuenta-; Reino Unido continuará el proceso erróneo de mantener gasto y devaluar moneda, pero con una balanza financiera sólida, que es lo que no tenemos nosotros; todos los bancos centrales seguirán incrementando de manera exponencial su deuda, ahora ya sin esterilización –vender lo mismo que se compra-. A lo bestia.
 
Por supuesto, lo paga usted. Y cuando una de las mayores inversiones de la economía global, los estímulos monetarios, se utiliza para mantener la deuda estatal y financiar gastos corrientes, el agujero se agranda.
 
¿Se imaginan lo rápido que hubiéramos salido de este agujero si el dinero inyectado se hubiera utilizado para financiar inversiones de empresas privadas en vez de en intentar mantener los precios de los activos de riesgo y sostener a estados obesos?
 
 
La carrera a ver quién pierde primero
 
En 2013 los países europeos tienen que emitir deuda por un montante superior a un billón trescientos sesenta y un mil euros. Más que el PIB de España.
 
Francia, Italia, España y Alemania a la cabeza. ¿Adivinan cómo se emite tanta deuda en países en contracción y además hacerlo a tipos bajos? Señalando al de al lado y diciendo, “señorita, éste es peor y más feo”. Bienvenidos a otro año de primas de riesgo volátiles a medida que esta muralla de deuda sube. El Banco Central Europeo no puede tapar todos los agujeros, ni de suerte. ¿Va Alemania a permitir un roto de tal calibre en un BCE cuya deuda ya supone el 34% del PIB de Europa? Espero que no.
 
Lo mejor que ha hecho España en 2012 ha sido evitar el rescate. Debe hacer lo mismo en 2013 a toda costa y demostrar que el “feo” no es nuestro país, cercenando gastos. Si no, nos tiramos en brazos del prestamista y nos echan de clase mientras los demás parecen buenos alumnos aunque suspendan en masa.
 
 
Los economistas nos equivocamos. Pero no por pesimistas, sino por optimistas
Todos los años igual. Empezamos con expectativas de crecimiento de la economía que vamos “revisando” un poquito cada vez. Esos ajustes luego terminan siendo del 15%, 20% o 25%.
Partan ustedes de la base de que los economistas nos equivocamos por exceso, y se evitarán muchas sorpresas desagradables.
 
 
Pero me dirán ustedes que las empresas son otra cosa. Pues bien, si siguen las estimaciones de analistas y economistas para los resultados corporativos es exactamente igual. Excepto en el burbujón 2004-2005, las estimaciones de resultados empresariales siempre han sido revisadas a la baja de manera contundente. ¿Un engaño? No. Lo que ocurre es que siempre nos cuesta admitir que todo lo que nos parece conservador viene “influenciado” por nuestra naturaleza optimista.
 
 
No se está invirtiendo
 
Si fuera usted dueño de una empresa cotizada, ¿aumentaría las inversiones cuando está sufriendo cambios impositivos constantes, incertidumbre global, falta de crédito e inseguridad jurídica? Probablemente no. La mayoría de la mejora de resultados de las empresas cotizadas globales ha venido de reducir costes, entre ellos financieros (recuerden, la manipulación de tipos hace que no merezca la pena reducir endeudamiento).
 
¿Que invierta el estado? Claro, con las consecuencias absolutamente ruinosas que ello conlleva. Nunca le de dinero para invertir a alguien que no solo no sufre consecuencias por las pérdidas o deuda generadas, sino que, además, se le premia con algún puesto molón. Peor remedio que enfermedad.
 
 
En resumen
 
Nada va a cambiar sustancialmente en 2013. No se van a llevar a cabo las políticas de desapalancamiento, recapitalización y lápiz rojo de gasto político que defiendo y que acelerarían la salida del agujero. Es peor, probablemente caeremos en el error de volver a soltar la chequera europea para que “inviertan” los mismos malos gestores que han creado este pozo. Pero será poco, porque –menos mal- no hay dinero.
 
La deuda seguirá siendo el problema. Aunque los fundamentales de la economía europea son pobres, habrá crecimiento en muchos países del mundo y las empresas y familias son listas y responden... Además, hay ganas de invertir cuando se dan condiciones atractivas. Pero el crédito no puede aumentar porque los bancos tienen agujeros hasta en los calcetines y, aunque se haya acotado el riesgo sistémico, no pueden lanzarse a aumentar su propio balance.
 
Lo mejor de 2013 es que la gente en su mayoría habrá dejado de tragarse cuentos y la prudencia en consumo e inversión son claramente parte de la solución. No, no volveremos a 2004, a los planes de “crecimiento” –deuda- y a la orgía de gasto y sobrecapacidad inútil.
 
Claro que hay cosas positivas. España y el mundo sabrán adaptarse al nuevo modelo, como siempre ha pasado. No gracias a los gobiernos y bancos centrales, sino por la iniciativa de emprendedores que ya saben que con deuda y subvenciones no se puede ni debe contar. Esos líderes no son empleados VIP en grandes conglomerados semiestatales, ni gestores de hedge funds. La solución no se va a crear en un comité, ni una agencia gubernamental en una cumbre, ni la apoya un banco central comprando productos hipotecarios para que las casas no bajen. Esos líderes están hoy en algún lado del mundo construyendo el próximo Inditex, Grifols, Google… aunque le moleste al politburó europeo.
 
Recuerden, la crisis –los ciclos- no son nada más que oportunidades.
 
Que tengan ustedes una muy feliz Navidad y un próspero año. Dentro de dos días tendremos muchísimo que celebrar y que agradecer, sea cual sea nuestra situación. Salud, suerte, paz y Rock and Roll. Nos leemos en 2013. "

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