domingo, 10 de noviembre de 2013

¿La TV gallega está saneada? (Política, Economía. 2.182)

Elentir muestra en este artículo la manipulación que supone decir que una TV está saneada cuando los ingresos provienen de subvenciones, mostrado el coste que supone dicha TV al ciudadano gallego, así como la competencia desleal que supone la TV pública y el objetivo de las mismas.

A su vez, muestra las negativas implicaciones que supone la interferencia (cómo no) del poder político en el mercado al decidir quién puede emitir y quién no mediante el control de las licencias, acabando así con TV que les hace sombra de distinta manera (un nuevo ataque a la libertad y al libre mercado).


Artículo del blog Contando Estrelas:

"Si la Televisión de Galicia está "saneada", ¿por qué no la privatiza, señor Feijóo?

Anteayer el gobierno valenciano anunció el cierre de Canal 9, una buena noticia que deja en entredicho la existencia en España de canales públicos de TV que en 2013 tienen previsto ingresar 1.200 millones en ayudas directas, 199.663 millones de pesetas pagados por los contribuyentes. Ante lo escandaloso que es ese gasto mientras se recortan servicios públicos básicos, ayer el presidente gallego se apresuró a señalar que la TVG está “saneada”.

¿Está ‘saneada’ una TVG que cuesta 90 millones de euros a los contribuyentes?

Según Alberto Núñez Feijóo, la Televisión de Galicia “no tiene deudas y acaba en equilibrio presupuestario cada año”. Destacó, además, que es “el segundo canal autonómico con más espectadores de España”, un dato que celebro y que no me parece extraño, pues Galicia es la única comunidad española con dos lenguas oficiales en la que la lengua regional es la más usada de las dos, y además la TVG tiene algunos programas muy interesantes (y lo digo porque la veo con bastante frecuencia). Lo que sí me extraña es que se califique como “saneada” una empresa con 99,4 millones de euros de presupuesto, cuando de ese importe 90 millones los aporta el gobierno autonómico, es decir, todos los gallegos, vean o no la TVG. En concreto, de media la TVG cuesta a cada gallego 35,9 euros, aunque nunca la sintonice en su televisor.

Compitiendo en condiciones privilegiadas contra las TV privadas

Hoy en día la existencia de canales públicos en un medio saturado de canales privados sólo tiene una razón de ser: la propaganda. Las televisiones estatales y autonómicas son formidables plataformas de publicidad para los políticos que controlan esos canales. Que algunos salgan ahora diciendo que en Canal 9 se manipulaba la información es cuanto menos cómico, teniendo en cuenta que la manipulación de la información al servicio del poder es lo propio de esos canales.

Muchas veces se apela a su supuesta condición de “servicio público”, como si la programación que emiten esos medios no la emitiesen ya canales privados. Sin ir más lejos, Galicia está plagada de televisiones locales, y por supuesto hay canales regionales privados desde hace años. Estos canales salen al mercado en desventaja, pues sus pérdidas las cubren sus accionistas, mientras que las pérdidas de la TVG las cubrimos todos los contribuyentes, lo cual otorga al canal autonómico una posición de privilegio que lejos de corresponderse con un servicio público, acaba perjudicando a la oferta privada que surge de la propia sociedad.

Los mismos políticos que controlan las TVs públicas reparten las licencias de las privadas
Los canales privados, además, tienen que lidiar con el favor de la administración autonómica para poder emitir. Sí, la misma administración que controla esos canales públicos con los que tienen que competir en desigualdad de condiciones. Hace dos años hablé aquí del caso de Televigo, que emite desde 1995 y al que el gobierno de Emilio Pérez Touriño dejó sin licencia de TDT en favor de otros dos aspirantes que ni siquiera habían emitido una carta de ajuste. El PSOE se vengaba así de un canal que siempre hizo gala de su independencia. El atropello lo completó el gobierno de Feijóo, urgiendo a cerrar Televigo en 2011 a pesar de que los canales a los que se adjudicaron las licencias en el ya irregular reparto de 2006 seguían sin emitir, lo cual incumplía las condiciones de la licencia. Como fruto de estos atropellos, ayer se conoció la noticia de que Televigo dejará de emitir esta semana. Otra nueva víctima del caciquismo político de unos y otros.

¿Cuál es la verdadera razón por la que no se privatiza la TVG?
Si España quiere salir de la crisis no se puede seguir permitiendo un modelo económico en el que el Estado acapara buena parte de la actividad económica, perjudicando a la iniciativa privada y, con ello, a toda la sociedad. Esto incluye a las televisiones. Las que están sobredimensionadas, como es el caso de la valenciana y también de la catalana, tienen muy escasas posibilidades de salir al mercado, pues no habrá nadie en su sano juicio que se quiera hacer con monstruos devoradores de recursos y generadores de pérdidas. Pero si una televisión autonómica está saneada, ¿por qué no privatizarla? Con ello las administraciones públicas recuperarían buena parte del gasto que han supuesto esos órganos de propaganda, y así podrían aliviar la agobiante presión fiscal que sufren los contribuyentes. Si no se privatizan es porque o no están realmente saneadas, o porque los políticos que han de tomar esa decisión no quieren renunciar a ese órgano de propaganda. Que disfracen esto apelando a la necesidad de promover lenguas cooficiales, servicios públicos o contenidos culturales no es más que un intento cada vez menos disimulado de tomarle el pelo a la ciudadanía."

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