martes, 2 de septiembre de 2014

Venezuela, la nueva cárcel del socialismo

Otro éxito más del socialismo ejemplificado en Venezuela, donde cada vez más gente quiere salir del país, aunque ven cada vez mayores impedimentos para poderlo hacer. 
Es curioso que allá donde en mayor medida se aplica el socialismo, allá donde se aplican las medidas que llevan al paraíso en la Tierra, según prometen sus líderes, más gente pretende huir de dichos paraísos, y cada vez tienen mayores dificultades para ello (económicas y legales), hasta el punto de que se prohíbe cuando se aplica aún en mayor intensidad. 

Artículo de Libre Mercado:
Venezuela se ha caracterizado, tradicionalmente, por ser un país de acogida, receptor de inmigrantes procedentes de numerosos países del entorno e incluso Europa. Sin embargo, esta situación ha cambiado de forma radical tras más de una década bajo los designios del chavismo. Ahora, son los venezolanos quienes desean abandonar su país en busca de un futuro mejor. El problema es que salir de Venezuela no es tarea fácil para la mayoría.
El número de venezolanos que aspira irse del país ha aumentado de forma constante en los últimos años, según un reciente estudio de la consultora Datanálisis. En concreto, uno de cada diez venezolanos, el 10% del total, asegura estar buscando información o realizando trámites para emigrar, tal y como recoge Diario de las Américas.
La inmensa mayoría de los potenciales emigrantes pertenece a la clase media o media-alta de Venezuela, gente cualificada y menor de 35 años que aspira a buscar un futuro mejor en el exterior. Por otro lado, el estudio revela que el 27% de los encuestados afirma tener algún familiar en el extranjero.
Iván de La Vega, sociólogo e investigador del departamento de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Simón Bolívar, explica que, desde la década de 1990, en Venezuela se ha dado un proceso de descomposición política, económica y social que originó que algunos venezolanos tomaran la decisión de irse.
"El venezolano no emigraba, a diferencia de ciudadanos de países como Colombia, Ecuador o Perú. La gente que llegó a Venezuela en los setenta, cuando el país tenía una moneda fuerte y paz social, está retornando a sus países de origen o buscando oportunidades en otros sitios".

Inseguridad y grave situación económica

En cuanto a los venezolanos, "en los últimos 10 años ha emigrado alrededor de 4% de la población". Esa cifra equivale a 1.200.000 venezolanos que optaron por destinos como Estados Unidos (260.000 personas), España (200.000), Italia (150.000) o Portugal (100.000), de acuerdo con las investigaciones realizadas por De La Vega. Otra investigación señala que entre las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 "casi se duplicó el número de venezolanos inscritos en el Registro Electoral Permanente en otros países, sobrepasando las 100.000 personas".
Las razones que explican este comportamiento son la inseguridad, la polarización política, los bajos salarios y la poca capacidad de inserción en el mercado laboral. La primera causa es la que aducen los hijos de Gisella Arias, tal y como informa El Nacional. Son jóvenes de 27 y 28 años de edad, ambos ingenieros con especializaciones: "Tengo el alma encogida por tener que separarme de mis hijos. Vivimos en San Antonio de los Altos y cada vez que salen a trabajar a las 4:30 am yo me quedo con un rosario en la mano. Van a pasar trabajo fuera, pero eso no se compara al temor de que los maten,que no puedan tener vida social o novia porque no salen".
Los venezolanos son los latinos en Estados Unidos que tienen más alto nivel de cualificación y son quienes tienen la menor tasa de desempleo, según aclara De La Vega. "Venezuela se está descapitalizando intelectualmente". El especialista agrega que hay venezolanos con visa de residente en 65 países del mundo.

Una carrera llena de obstáculos

Pero salir del país es una carrera llena de obstáculos y dificultades debido a los numerosos trámites administrativos que exige el Gobierno chavista. El Ministerio de Relaciones Exteriores es el último papeleo a realizar, tras pasar por el Registro Principal, el Ministerio de Interior, Justicia y Paz, de Educación, Educación Universitaria -o ambos-.
Las colas a las puertas de los edificios oficiales son interminables. Cuando Elba Manzanilla fue a entregar sus documentos llegó a las 8:00 de la mañana y tenía el número 274 en una cola que se empezó a gestar a las 2 de la madrugada. Para retirar los documentos, se repiten las filas.
A ello se suman las dificultades económicas. En Venezuelaescasean los aviones con destino al extranjero debido al estricto control de cambios impuesto por el Gobierno de Nicolás Maduro, que ha secado la circulación legal de dólares. La deuda con las aerolíneas asciende a 3.800 millones de dólares y, como consecuencia, han reducido a la mitad sus vuelos desde el pasado enero, complicando la vida a los venezolanos que desean salir del país.
"En Venezuela, uno tiene la sensación de que no se puede salir", dice Virginia Hernández, un venezolana que está estudiando la ortodoncia en Argentina. Las agencias de viajes se ven inundadas de peticiones, pero la demanda de billetes supera en mucho la oferta de vuelos existente. Además, debido a los controles monetarios,cada venezolano tan sólo puede acceder a unos 400 dólares al año, por lo que casi es imposible que puedan pagar los elevados precios de los billetes.
"Casi todos mis amigos quieren salir de aquí", dijo Roberto Villarroel, un estudiante universitario de 19 años que quiere mudarse a Argentina. "Todavía estoy buscando un vuelo. Sin embargo, los precios suben todos los días", declara al The Wall Street Journal.
Rafael Larrazábal, un empresario de 44 años, tan sólo logró encontrar billetes de primera clase en Delta y tuvo que comprarlos con varios meses de antelación. Él, junto a su esposa y sus dos hijos, volaron recientemente con destino a Berlín con el objetivo de comenzar una nueva vida. "¿Cuál es el futuro aquí?", se preguntó el día que se despedía del resto de su familia. "El país no está funcionando. Hay crimen. Déjame ver si puedo salir de aquí con vida y luego a ver qué pasa".

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