viernes, 22 de abril de 2016

Cuatro horas diarias sin electricidad desde el lunes en Venezuela

El socialismo, como bien era advertido sigue haciendo estragos allá donde se implanta. La que fuera la nueva gran esperanza del socialismo, Venezuela, que muchos vieran (como con cada caso hasta el desastre y decepción) el modelo a seguir, la alternativa al capitalismo, el faro al que seguirían tantos países, el mejor ejemplo que mostraría que dicho modelo es una alternativa real y mucho mejor, el país en el que el empoderamiento del pueblo llevaría a una democracia sin igual, en el que las nacionalizaciones aumentarían sin fin la riqueza de sus gentes y la productividad, el control del Estado crecientemente de todo sería el paraíso en la Tierra...da un nuevo giro hacia donde no había ninguna duda: El desastre y la miseria creciente de sus ciudadanos. 


Resulta que hasta donde posee las mayores riquezas naturales del mundo, y tras expulsar a las "multinacionales explotadoras que nos roban", nacionalizando los sectores estratégicos (esas que dicen pertenecen al pueblo, pero sin el pueblo y que gestionan más eficazmente que el sector privado...), la escasez también es abrumadora, las inversiones nulas, las pérdidas enormes, la producción decreciente y por los suelos, los salarios paupérrimos...

¿Pero cómo es posible si el socialismo era la solución a todos los males? 
La historia es la misma de siempre, y se sigue sin entender un ápice qué y por qué ocurre nada de esto. Socialismo es pobreza, como siempre lo ha sido. Pero no importa. Seguiremos intentándolo, y seguiremos justificándolo y excusándolo de mil maneras distintas. Pues el socialismo es impermeable a todo. Nunca se le puede juzgar por sus medios ni por sus hechos. Solo por sus teóricos fines, que por supuesto nunca se consiguen, sino que se alejan enormemente. 

Eso sí, como una pizca de esto se de en otro sistema, que no se autodenomine socialista...
Artículo de El Mundo: 
Nicolás Maduro en un evento por el 206º aniversario de la independencia de Caracas. REUTERS
Venezuela se quedará a media luz a partir de la semana que viene. El Gobierno revolucionario de Nicolás Maduro ha anunciado la puesta en marcha desde el lunes de un programa de interrupciones diarias del suministro eléctrico en gran parte del país, incluida Caracas: cuatro horas diarias sin servicio energético al menos durante 40 días "si Dios lo permite", ha anunciado al país el ministro Luis Motta Rodríguez.
"Es necesario tomar estas medidas debido a que no se está haciendo un ahorro consciente de la energía y hay que preservar los embalses hasta que se llenen por las lluvias. Es un sacrificio, en beneficio y para protección del pueblo", ha asegurado el titular del Poder Popular para la Energía Eléctrica con evidente nerviosismo.
El Gobierno chavista esgrime la sequía que sufre Venezuela como principal causa del racionamiento eléctrico, denominado oficialmente "programa de administración de cargas", en un nuevo ejercicio eufemístico que tanto gusta a la revolución. Motta asegura que se pone en marcha para "parar el descenso del Guri", el gigantesco embalse (11º del mundo) que surte al país caribeño del 70% de su energía.
A estas interrupciones programadas, que serán anunciadas previamente a través de la prensa, se pueden sumar las "fortuitas, las realizadas con malas intenciones, sabotajes de apátridas", ha añadido el ministro para sostener el clásico argumento de la revolución para inculpar a opositores, burguesía, iguanas o las amenazas externas de los apagones.
La realidad es que Venezuela arrastra más de ocho años una grave crisis eléctrica, producto del abandono del sistema eléctrico nacional durante el Gobierno deHugo Chávez y a la corrupción que ha devorado cerca de 60.000 millones de dólares destinados a paliarla, según cálculos opositores.
La medida afecta a Caracas y a los 10 estados más poblados y más industrializados del país. Pero, ya en la actualidad, en el interior de Venezuela se producenapagones de hasta ocho horas. Sólo en Valencia, tercera ciudad del país, soportan desde hace semanas cuatro horas de recortes eléctricos sin previo aviso.
Todas las iniciativas desesperadas de Maduro para reducir el consumo eléctrico han fracasado hasta el momento. El 'hijo de Chávez' ha decretado festivos los viernes para la administración, así como toda la Semana Santa pasada. También ha ordenado a centros comerciales y hoteles la autogeneración eléctrica durante ocho horas al día.

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