jueves, 23 de junio de 2016

Los alarmistas del clima quieren ocultar los datos en los que basan sus estudios

Daniel Rodríguez muestra una vez más la cara anticientífica y dependiente del activismo político de la "ciencia" en el tema del "calentamiento global". 

Y es que ya se sabe, exigir transparencia y los datos de los trabajos que llegan a ciertas conclusiones es "acosar" y "dañar" a la ciencia. El no demostrar, el no debatir, el desprestigiar por múltiples vías a quienes se atreven a dudar o más aún demostrar la falsedad de los postulados de algunos es lo que hace daño y acosa...


Otra muestra más de la falta de ciencia en este tema, y del profundo interés político (y económico con la creciente financiación vía cuantiosas subvenciones de la que vive mucha gente) en no hacer ciencia y conocer la verdad, sino de exponer una verdad revelada (acto de fe).
Artículo de Libertad Digital:
El psicólogo Stephan Lewandowsky, que considera dañina el exceso de transparencia en la ciencia... | Universidad Western Australia

La próxima vez que se presente un estudio publicado en Nature a favor de las tesis más alarmistas sobre el cambio climático vamos a tener que desconfiar. La razón es un artículo recién publicado por la revista científica y que tiene como coautor al psicólogo Stephan Lewandowsky, conocido en el mundillo por algunos trabajos calificables como ciencia basura, como un estudio que intentaba enlazar a los escépticos climáticos con teorías de la conspiración más propias de Cuarto Milenio. La otra firmante del artículo, Dorothy Bishop, alcanzó cierta notoriedad como una de las responsables de la caza de brujas contra sir Tim Hunt, un premio Nobel acusado falsamente de machista este verano y que tras ser forzado a dimitir ha emigrado a Japón.
En este nuevo trabajo, lo que ponen en cuestión Lewandowsky y Hunt es la transparencia a la hora de divulgar los datos en los que se basan los estudios científicos. El articulo se titula, y no es broma, No dejemos que la transparencia dañe a la ciencia, y en él se ofrecen argumentos de tanto peso como éste:
Muchos ataques organizados piden más datos, a menudo con el objetivo de encontrar un método de análisis que haga desaparecer los resultados con los que no están de acuerdo.
Es decir, el artículo critica no ningún supuesto "negacionismo", ese término con el que se ataca y ridiculiza las posturas de quienes no están de acuerdo con la teoría del calentamiento global, sino el simple y mero escepticismo. La idea es que pedir los datos en los que se basa un estudio para comprobar si las conclusiones del mismo son correctas puede ser un exceso de transparencia que dañaría la ciencia porque puede suponer un "acoso" a los científicos autores del trabajo. El propio Lewandowsky aplica con entusiasmo esa idea, porque aún no ha publicado los datos de algunos de sus más polémicos estudios.
La revista Nature ha contestado a la publicación en su web del artículo de la peor manera. Ante la respuesta mayoritariamente negativa de los comentarios, firmados algunos de ellos por conocidos científicos como Richard Tol, la publicación ha decidido cerrar las discusiones y borrar algunos de los comentarios ya escritos, entre ellos uno que recordaba algún caso flagrante de ocultación de la información en el ámbito del cambio climático. El comenario recordaba que Phil Jones, el climatólogo cuestionado por el escándalo Climagate, llegó a decir muy en la línea de este nuevo artículo:
Hemos invertido más o menos 25 años en este trabajo. ¿Por qué debería darte los datos, cuando tu objetivos es encontrar algo que esté mal?
Resulta especialmente hipócrita por parte de Lewandowsky hablar de "acoso" a científicos por pedirles los datos en los que basan sus investigaciones, dado que cuando uno de sus estudios basura fue retractado por la revista Frontiers in Psychology, iniciaron una campaña brutal de desprestigio contra la publicación que llevó a uno de sus editores a acusarles de ejercer un "activismo que emplea abusivamente la ciencia como un arma".

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