sábado, 10 de septiembre de 2016

Los 'otros' palestinos

Jaled Abu Toameh analiza el vergonzoso trato que reciben los "otros" palestinos (los de fuera del margen Occidental y Gaza) y el nulo interés que reciben por parte de la Autoridad Palestina y los medios de comunicación y de Derechos Humanos de Occidente, y el patético propósito de todo esto...
Artículo de Elmed.io:
yarmuk
Parece como si la comunidad internacional se hubiese olvidado de que también hay palestinos más allá de la Margen Occidental y Gaza. Estos otros palestinos viven en países árabes como Siria, Jordania y el Líbano, y es evidente que sus muchos y graves apuros no tienen interés para la comunidad internacional. Son sólo los palestinos que residen en la Margen y la Franja los que reciben la atención internacional. ¿Por qué? Porque estos últimos son precisamente los que la comunidad internacional esgrime como arma contra Israel.
Casi 3.500 palestinos han sido asesinados en Siria desde el comienzo de la guerra civil, en 2011. Pero como estos palestinos fueron asesinados por árabes y no por israelíes, no es un hecho noticiable para los grandes medios de comunicación. La cifra la dio a conocer la semana pasada la organización Action Group for Palestinians of Syria (AGPS), con sede en Londres y fundada en 2012 con el objetivo de documentar el sufrimiento de los palestinos en ese país y de preparar listas de víctimas, prisioneros y personas desaparecidas para enviarlas a las bases de datos de los foros sobre derechos humanos.
Sin embargo, esos foros sobre derechos humanos prestan escasa atención a este tipo de  revelaciones. Ciertamente, están demasiado ocupados para tomar nota, tan preocupados como están con Israel.
Al dedicar su atención sólo a los palestinos de la Margen Occidental y Gaza, estos foros sobre derechos humanos tratan constantemente de buscar maneras de responsabilizar a Israel de una determinada mala conducta, mientras ignoran los crímenes perpetrados por los árabes contra sus hermanos palestinos. Esta obsesión con Israel, que a veces alcanza cotas grotescas, presta muy mal servicio a los palestinos víctimas de crímenes árabes.
Según AGPS, en 2011 murieron 85 palestinos en Siria. Al año el número de muertos se disparó hasta los 776. En 2013, la cifra de víctimas palestinas fue la más alta: 1.015. En 2014 fueron 724; y al año siguiente, 502. Y desde que empezó este año (y hasta julio) han caído unos 200. ¿Cómo los mataron? La organización dice que murieron en bombardeos directos, enfrentamientos armados, torturas en cárceles, bombas, y como consecuencia del asedio a sus campos de refugiados en Siria.
Sin embargo, la Autoridad Palestina (AP) en Ramala no parece tener entre sus prioridades el sufrimiento de su pueblo en Siria. El lugar de honor en esa lista está asignado a culpar a Israel por todo lo que la propia AP ha provocado. Para el presidente de la AP, Mahmud Abás, y sus gerifaltes en la Margen Occidental, los palestinos de Siria simplemente no cuentan. De hecho, en un estupefaciente paso, el liderazgo de la AP está tratando de mejorar sus relaciones con el régimen de Asad; el mismo régimen que está matando, encarcelando y torturando diariamente a miríadas de palestinos.
La Autoridad Palestina celebró recientemente la inauguración de una nueva embajada palestina en Damasco, decisión que ha indignado a muchos palestinos de Siria. “[Los líderes de la AP] han vendido a los palestinos de Siria y se han reconciliado con el régimen sirio”, denunció uno de ellos. Otro comentó:
Ahora sabemos por qué varias delegaciones de la OLP han estado visitando Siria últimamente. Querían renovar sus lazos con el régimen en vez de garantizar la seguridad de nuestros campos de refugiados o tratar de lograr la liberación de los palestinos retenidos en las cárceles [sirias].
Otros acusaron a la cúpula de Autoridad Palestina de “sacrificar la sangre de los palestinos”. Dijeron que el régimen sirio, al permitir la apertura de la nueva embajada, estaba premiando a la AP por dar la espalda al sufrimiento de los palestinos en Siria. Palestinos de siria se quejaron de que los diplomáticos y representantes de la AP en Damasco, a los que habían interpelado anteriormente en demanda de ayuda, han ignorado sus llamadas.
Los medios internacionales suelen informar de la crisis del agua en las ciudades y aldeas palestinas, especialmente en la Margen Occidental. Es una historia que se repite casi todos los veranos, cuando algunos periodistas extranjeros van a la búsqueda de cualquier noticia que proyecte una imagen negativa de Israel. Y nada hay más cómodo que responsabilizar a Israel de la crisis del agua en la Margen. Pero ¿cuántos periodistas occidentales se han preocupado de investigar sobre los sedientos palestinos del campo de refugiados sirio de Yarmuk? ¿Hay alguien en la comunidad internacional que sepa que lleva sin suministro de agua más de 720 días? ¿Y tres años sin electricidad?
Yarmuk, a sólo 8 kilómetros del centro de Damasco, es el mayor campo de refugiados palestinos de Siria. Mejor dicho: era. En junio de 2002, en Yarmuk vivían 112.000 palestinos. A finales de 2014 la población del campo se había diezmado por debajo de los 20.000. Fuentes de los servicios médicos dicen que los residentes del campo padecen multitud de enfermedades.
Estas cifras son alarmantes, pero no para los líderes de la Autoridad Palestina, los grandes medios y las organizaciones pro derechos humanos de Occidente. Tampoco se ha dado la señal de alarma respecto a los más de 12.000 palestinos que languidecen en las cárceles sirias, sin derecho a ver a un abogado o a sus familiares. Entre ellos hay 765 niños y 543 mujeres. Según fuentes palestinas, en los últimos años han muerto 503 presos palestinos a causa de torturas.
Las fuentes dicen que algunas de las presas palestinas han sido violadas por sus interrogadores y guardias. Huda, una joven de 19 años de Yarmuk, dijo que se había quedado embarazada después de que un grupo la violara repetidas veces durante los 15 días que pasó en una cárcel siria. “A veces me violaban más de diez veces al día”, recordaba Huda, añadiendo que perdía mucha sangre y se quedaba inconsciente a causa de ello. También estuvo contando durante una hora la historia de cómo pasó tres semanas metida en una celda con los cadáveres de otros presos que habían muerto por las torturas.
Estas historias rara vez llegan a las páginas de los principales periódicos de Occidente. Ni se tratan en las conferencias celebradas por diversas organizaciones pro derechos humanos, o en Naciones Unidas. Los únicos presos palestinos de los que habla el mundo son los encarcelados por Israel. Los líderes de la AP nunca pierden la ocasión de pedir la liberación de los presos encarcelados por Israel, la mayoría sospechosos o reos de terrorismo. Pero cuando se trata de los miles de palestinos que son torturados en Siria, los líderes de la AP en Ramala guardan un silencio letal. Para hablar con exactitud, se debe decir que Fatah y Hamás se han puesto algunas veces en contacto con las autoridades sirias, pero en realidad sólo buscaban la liberación de algunos de sus militantes.
Varias informaciones sobre Siria dicen que los tres campos de refugiados palestinos están bajo estricto asedio del Ejército sirio y las organizaciones palestinas que actúan como sus títeres. Yarmuk, por ejemplo, lleva bajo asedio durante más de 970 días, y Al Sabinah más de 820. El campo de Handarat corre la misma suerte desde hace más de 1.000. La mayoría de los residentes de estos campos se han visto obligados a huir de sus casas. En Yarmuk, 186 palestinos han muerto de inanición o por falta de atención médica. Más del 70 % del campo de Dará ha sido completamente destruido por los constantes bombardeos del Ejército sirio y otras milicias.
Los palestinos de Siria habrían tenido más suerte de haber vivido en la Margen Occidental o la Franja de Gaza. Entonces sí que la comunidad internacional y los medios se habrían fijado en ellos. Pero cuando los periodistas occidentales desperdician el tiempo con los retrasos de los palestinos en los puntos de control israelíes en la Margen e ignoran los barriles de explosivos lanzados por el Ejército sirio sobre las áreas residenciales de los campos de refugiados en Siria, uno empieza a preguntarse cuál es realmente su propósito.

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